Una Historia Sin Final: “¿DESTINO?

0
31

¿El destino existe? En realidad no sé pero siento que la historia no se escribe, se relata, el día a día es un hecho que inevitablemente debe de pasar, el destino es como la hora, inevitable, no puedes parar al tiempo, si tomas un reloj puedes dañarlo al punto de que las manecillas no marquen el tiempo pero eso sería engañarte a ti mismo dado a que un reloj no refleja el estado del tiempo y eso podría interpretarse como destino.

Sinceramente sigo sin saber que es el destino, a veces creo que lo comprendo pero otras simplemente me envuelvo en la ignorancia del tema.

Una vez estaba en la parada del camión, una chica se toca el pecho, algo andaba mal con ella, se me acerca y susurra que llame a una ambulancia ya que se sentía mal y eso fue lo que hice. Al día siguiente recibí una llamada de un número desconocido, era ella, esa chica que se sentía deficiente a la cual ayudé. “Hola, soy Sofía, la chica a la cual ayudaste ayer, quería agradecerte, fue muy amable lo que hiciste, registra mi número para poder conocernos” Esas palabras salieron a través del móvil.

Salí un par de veces con Sofía, rubia con ojos color café, un café que era más adicto que la cafeína. ¿Destino? No lo sé, pero una noche sin decir nada, ella dejó de contestar los mensajes y desde eso entonces no volví a entonar conversación.

Pasó un tiempo, menos de un mes, quizá 20 días, no recuerdo, pero justo pasa el tiempo y conozco a Marla, una chica alta de cabello rizado, hermosa sin dudarlo, yo estaba en el sexto piso de un edificio cuando justo en el callejón que da a la calle, veo tres chicos de unos 20 años aproximadamente, estaban maltratando a un perro y a lo lejos se escucha la voz de una chica que estaba muy enojada, “Déjenlo en paz, madre es lo que no tienen” Al escuchar esto, bajo de manera rápida al callejón y en mi  camino me encuentro un trapeador que de momento lo vi como una arma para defenderme y tratar de defender a la chica que para mi sorpresa tenía en el suelo a los muchachos, practicaba boxeo desde los siete años. Nos conocimos y salimos un tiempo, la cosa era seria al grado que el perro maltratado fue adoptado por nosotros y recibió el nombre de “Flofis”. Dos semanas después, Flofis y Marla se habían ido de aquel sexto piso donde radicaba mi departamento.

¿Destino? Sinceramente no creo que el destino sea tan cruel como para enamorarme y sin más bajarme del cielo a punta de golpes, lo cual puedo comprobar con mi tercera historia.

Para ir a la Universidad debía de tomar un autobús que hacía un recorrido que duraba aproximadamente 45 minutos, tomaba dicho transporte a las seis de la mañana para poder llegar a tiempo a la escuela. Diario, sin fallar en ningún día, me dormía alrededor de 20 o 30 minutos, tomaba ese pequeño sueño en el hombro de una chica, en su momento no le prestaba atención, hasta que un día pasando por los pasillos del colegio, vi a una chica morena, una piel canela que destellaba hasta en la oscuridad, su boca era pequeña que sin duda alguna podría describir como “Deseo” no dude en acercarme y preguntarle su nombre.

-“Disculpa, estoy haciendo una encuesta sobre el uso de redes sociales ¿Podrías contestarla?”

-“Si claro, pásame una hoja y con gusto lo hago” En ese momento me quedé congelado, no sabía si era su dulce voz o su mirada la cual me había dejado así.

-“Perdona, no tengo ninguna encuesta, era el pretexto perfecto para preguntarte tu nombre y ver la posibilidad de que me aceptes un café de la cafetería de enfrente.” El color de su piel comenzó a ponerse rojo, sin duda que le había hecho un cumplido y que le había gustado.

-“Eres muy lindo pero mejor te acepto ese café en un termo, ya que se me hace raro que todos los días te quedes dormido en mi hombro y hasta ahora me hables, deberías de ser más observador y menos despistado.” Su respuesta me asombró, es verdad que todos los días tomo el mismo camión y que siempre me siento en el mismo lugar a lado de una chica pero por el cansancio me quedo dormido y todo se me pasa.

-“De verdad lo lamento, no sabía que eras tú la gentil chica que me deja dormir en su hombro, estoy sumamente apenado, si pudiera recompensarte sería para mí un placer.”

-“¿Qué te parece si mañana me llevas un café y en lugar de dormirte te pones a platicar conmigo, quien sabe, quizá se haga más ameno el camino. Por cierto, soy Alba.”

Durante todo un mes le llevé café y platicábamos por 45 minutos, nos gustamos y salimos un par de veces hasta que dejó de ir a la escuela y perdí contacto con Alba.

Tal vez el destino no existe y cada uno debe de sobrescribir una historia que si está escrita pero puede borrarse a base de acciones, no seas barco que va a la deriva, conviértete en un navío que marcha al horizonte, un horizonte que sea trazado por ti.

 

Te presentamos la portada oficial del libro: Una Historia Sin Final

Sigue a Mario Revilla.

https://www.instagram.com/mario.revilla07/?hl=es-la

La imagen puede contener: Mario Revilla, de pie

La imagen puede contener: Mario Revilla, sonriendo

Comentarios

Comentarios